Aunque abrí este blog con la idea de que fuese una especie de diario musical personal, siempre he sentido un placer especial al conectar y mezclar (sin revolver) música y lectura, mis dos actividades preferidas.
Kayenna, desde su blog, hizo una reseña buenísima del libro Siete historias, de Ángels Om. Desde entonces estoy convencido de que vale la pena leerlo, parece ser una de esas preciosidades literarias que no se encuentran tan fácilmente.
Después de tentarnos a todos, ha tenido la amabilidad de proponernos el sorteo de un ejemplar, en colaboración con la autora. Espero que quien lea esta pequeña entrada se anime a intentarlo con dicho sorteo.
Scarborough Fair es una legendaria canción británica, cuyos origenes populares han dificultado la fecha y la autoría exactas de su creación, pero se sospecha que es anterior a 1670, que la interpretaban los bardos medievales y que sufrió una amplia remodelación en el siglo XVIII. Es una melodiosa balada, pensada para cantar a dúo masculino y femenino y que, dependiendo de quien la interprete, se modifica el sentido d ela letram en la que uno d elos dos amantes le pide al otro diferentes retos que cumplir para así recuperar su amor.
Es una de las melodías más conocidas y versionadas bajo numerosísimos estilos. Se ha interpretado en películas de hace muchos años, en clubes, cafés, cada artista otorgaba su toque personal... Es muy complicado bucear en todo lo que existe, y m´ças aún encontar evidencias sonoras, así que me centraré en las versiones que han llegado hasta mí, quedándome en la época moderna, dentro de la música popular urbana del siglo XX y XXI.
Simon & Garfunkel son los más representativos y que han hecho la versión más conocida ahora mismo (creo yo), con su estilo folk de cantautores acústicos en 1966.
Es España, hay al menos dos versiones conocidísimas. La primera de ellas vino de la mano de los gallegos Luar Na Lubre en 1999. Fieles a su estilo celta acústico, predominan los violines y guitarras, destacando junto a la voz tan clara de Rosa Cedrón. El título pasa a llamarse Romeiro Ao Lonxe y la letra, claro está, se adaptó al gallego.
Un año después, Mägo de Oz, la banda española de heavy/folk metal más conocida, versionó la letra al castellano y de su adaptación surgió Duerme (canción de cuna), una poderosa balada rockera con marcado carácter celtas (flautas y violines.) Pertenece a su álbum Finisterra (2000)
Volviendo a Estados Unidos y sus muchísimos artistas, hay una cantautora y teclista muy desconocida, llamada Hannah Fury, cuya mágica música pertenece escondida cual tesoro reclamando ser descubierto. En 1998 personalizó la letra y compuso e interpretó una etérea, oscura, inquietante, antimágica remodelación de la canción, rebautizada como Scars. Es la que más me gusta a mí, tiene un aire diferente, más melancólico y misterioso, sin olvidar que seguimos escuchando la melodía original.
Para no saturar (y porque ya no tengo en mi colección más versiones) acabo con otra versión de un grupo de metal, pero no heavy, más suaves, con aires de orquesta sinfónica junto a los tintes celtas propios de esta pieza. Los noruegos Leaves' Eyes, con la dulce voz de Liv Kristine al frente, incluyeron su propia versión en su trabajo Njord de 2009.
Ahora me ha entrado la curiosidad de seguir ampliando la colección de versiones y añadir una segunda tanda futura. Ya veremos :)
Nunca he sido demasiado seguidor de la música folk, celta o étnica, a veces resulta demasiado… “festiva” para mi gusto. Por ello no imaginaba que pudiera rendirme de esta manera ante una mujer que es desde hace mucho toda una institución musical al fusionar tan maravillosamente tradicionalismo y modernidad propia, melodías sencillas y riqueza instrumental, paz e inquietud, melancolía y felicidad, la calma con la contenida pasión sonora.
LA MUSA FOLK DEL OTRO LADO DEL OCÉANO
Loreena Isabel Irene Mckennitt nació en el centro de Canadá, pero desde joven le atrajo la música tradicional proveniente de su ascendencia escocesa e irlandesa. Quería ser veterinaria pero la vocación musical fue más fuerte, así que aprendió a tocar el arpa, el acordeón y el piano. A base de perseverancia, y con lo poco que iba ganando con actuaciones en bares o mercados locales, consiguió autofinanciarse su primer disco, Elemental , en 1985. Un trabajo consistente en versiones de temas celtas tradicionales. Además consiguió sacar adelante su propia discografía independiente, Quinlan Road, desde la que han sido publicados todos sus trabajos hasta día de hoy, gestionando su carrera como absolutamente más le ha gustado.
Continuó su trayectoria con un segundo disco, To drive the cold winter away (1987): canciones navideñas e invernales grabadas en iglesias. Su tercer disco Parallel dreams (1989) ya incorporaba temas propios, sin perder sus aires celtas y el uso exclusivo de arpa, violines, teclados y demás instrumentación acústica.
En 1991 vio la luz The visit , con un giro interesante a su música: más instrumentación, mayor ritmo dentro de la tranquilidad y música melódica, e influencias musicales de otros países y culturas que ella visitaba para inspirarse. Fue este el primer disco que le empezó a dar fama más allá de Canadá, gracias a temas como la inmensa adaptación musical al trágico poema artúrico Lady of Shalott o la conocida melodía de Tango to Evora. Con The mask and mirror (1994) continuó empapándose de culturas ajenas y es el que he decidido diseccionar. The book of secrets (1997) supone hasta ahora su mayor éxito internacional. Un nuevo recorrido por diversas tierras sonoras antiguas y actuales ( Italia, Inglaterra ), esta vez a través de libros que Loreena había estado leyendo. Contiene su mayor éxito, Mummer’s dance.
Tras una tragedia personal (la pérdida de su prometido y otros conocidos en un accidente) Loreena interrumpió su actividad casi del todo durante nueve años. Reapareció en la Alhambra de Granada, donde grabó un concierto inolvidable (recogido en CD y DVD) y que adelantaba temas del trabajo con el que volvía a componer música, An ancient muse (2006), otro viaje sonoro, esta vez por zonas de Grecia, Turquía y los sonidos europeos más orientales.
Después de un segundo disco navideño, A midwinter’s night dream (2008), finalmente ha cerrado un curioso ciclo volviendo a sus raíces celtas con The wind that shakes the barley (2010) donde colecciona de nuevo diversas canciones tradicionales.
Más allá de su preciosista música (incluidas nominaciones y galardones a premios importantes) Loreena ha mostrado una agradecida faceta solidaria participando en varios proyectos. Ha financiado investigaciones para la seguridad del agua y la predicción de terremotos en zonas como Turquía y ha promovido la donación de fondos para conservar diversos valores culturales, sociales o medioambientales.
Nunca me ha gustado escribir extensas biografías de los artistas, pero en este caso me he explayado porque esta mujer, aparte del talento a raudales que desborda en sus mundos musicales, es un EJEMPLO de persona trabajadora, con motivación musical real y que ha hecho todo bien para construirse a sí misma como artista completa y orientar su propia carrera.
MÁSCARA Y ESPEJO
He tardado mucho en descubrirla en profundidad, ha sido durante el año 2011 al que acabamos de dar carpetazo, y tras escucharla muchísimo, hay cuatro o cinco trabajos suyos que empatan entre mis preferidos. ¿Y por qué he preferido escribir sobre este? Creo que me hace más ilusión ya que parte de él recoge musicalmente los viajes de Loreena a España a principios de los 90, plasmando nuestra tradición celta del norte y nuestras influencias árabes pasadas. También se refleja su paso por Marruecos, sin olvidar algunas adaptaciones más célticas de historias clásicas.
Este ecléctico trabajo amplía el estilo característico de Loreena que comenzó con The visit , una relajante fusión de folk y new age al servicio de un concepto general, dentro del cual cada canción tiene su propia historia y razón de ser.
Tiene el detallazo de explicarnos el origen y sentido de cada tema en el librito del CD, con apuntes en inglés y francés, aunque su web permite visualizar todos los textos en otros idiomas. Tampoco faltan las letras de los temas que las posean (también hay alguno instrumental)
(En este enlace se puede profundizar en el concepto de este trabajo en concreto, y escuchar fragmentos de todos los temas, que yo comentaré bajo mi propio criterio.)
1. THE MYSTIC’S DREAM
Una noche en Granada, cerca de la Alhambra. Los colores, olores, sensaciones de la zona mora de la ciudad inspiran a Loreena para escribir música sobre los sufís, una etnia musulmana muy espiritual.
El inmenso tema que resulta de todo ello abre este trabajo con una larga introducción vocal, casi sacra, con Loreena y coros junto a un fondo plagado de aires orientales. Luego arrancan las estrofas con su cristalina voz repitiendo melodías pero sin saturar. Aunque es bastante lento, acentuando la tranquilidad que otorga observar escenas de otras culturas, tiene una percusión marcada con diversos tambores y está plagada de instrumentos musicales exóticos como las flautas rumanas y tampuras.
El sonido es limpísimo porque hace pocos años se remasterizaron todos sus trabajos.
2. THE BONNY SWANS
Esta canción recupera el espíritu de sus anteriores discos, sobre todo The visit dado su esencia celta de Irlanda. La historia que cuenta la letra es la de una doncella cuya hermana, celosa por amor, la ahoga, y vuelve reencarnada en cisne y luego en arpa.
La lírica tiene mucho texto, y como en tantas otras canciones de Loreena, la duración es extensa y la estructura de las estrofas se repite una y otra vez, pero no harta. Entre la instrumentación, podemos apreciar el bodhran ( tambor irlandés ), violonchelos y diversos instrumentos de cuerda con arco, acordeón… A mí lo que más me sorprende es el interludio con guitarra eléctrica, que puede parecer chocante o rockero pero no llega a tanto y queda estupendamente como contrapunto a lo más “suavecito”.
3. THE DARK NIGHT OF THE SOUL
Mágica, extática, sentimental hasta los topes. Loreena descubrió la poesía de San Juan de la Cruz ( siglo XVI ) e interpreta una letra que puede ser tanto de amor religioso como romántico… La música es reposada, con pocos instrumentos, poco más que chelo y guitarra acústica. El estribillo hipnotiza, gracias a la elevación en el tono de Loreena, que brilla de principio a fin con su vibrante, dulce, potente voz. Es difícil interpretar tanta felicidad en forma de pura belleza, nada empalagosa.
4. MARRAKESH NIGHT MARKET
El título desvela la inspiración, Marrakech y el caos de sus mercadillos nocturnos, con animales como monos o serpientes, carruajes, puestos, música.
Ese caos propio se traduce en otro tema muy vivo, con las cuerdas y las percusiones curiosas ( balalaicas, dumbegs, udu ) como voces cantantes, amén de una Loreena increíble entonando la paz interior que le supuso tal escenario místico, tan dinámico y a la vez tan oculto. Mucho misterio lleno de ritmo, casi para bailar.
5. FULL CIRCLE
A menudo se compara a Loreena Mckennitt con Enya, y nunca he entendido muy bien por qué. La música de Loreena es mucho más instrumentada y con variedad sonora frente a los organillos lánguidos de Enya, y su voz de soprano ligero contrasta con las interpretaciones monocordes de la irlandesa.
Sin embargo… este tema sí presenta similitudes entre las dos cantantes, porque Loreena se maneja casi exclusivamente entre teclados de fondo puramente “eny-ísticos”, y su voz tan pura es casi la única referencia melódica, aunque de fondo se aprecia un esraj ( violín hindú ). La canción al principio pasa desapercibida por ser una pieza tan tranquila a mitad del disco, pero es bellísima. Loreena se inspiró para componerla en una ocasión cuando pudo observar de madrugada a los fieles marroquís levantándose para orar en el Ramadán. No resulta una pieza religiosa, pero su intensidad mística eleva el “espíritu” musical de cada uno.
6. SANTIAGO
Santiago de Compostela y su hermosa catedral son el fondo y escenario para esta reinterpretación de una canción tradicional, muy pegadiza y animada, cruce sonoro de culturas tanto cristiana, como judía y musulmana. Mezcla perfecta de notas entre celtas y orientales, con un ritmo rápido, casi festivo. Loreena tararea con su voz, no hay letra. Aporta además su acordeón, en animada armonía junto a todas las percusiones que ya hemos escuchado en canciones anteriores, y cuerdas como buzuk' y zanfon'.
7. CÉ HÉ MISE LE ULAINGT? / THE TWO TREES
Este largo tema se divide en dos partes. Primero, una introducción instrumental cuyo título significa “¿Quién soy para cargar con ello?” e interpretada con gaitas.
Para The Two Trees , una poesía de Yeat, Loreena compone música muy en la tradición irlandesa: tranquila y melódica, extensa, muy en sintonía con la naturaleza y sus iconos. Mucha letra, una voz firme que llena cálidamente cada rincón sonoro, el dulce piano de Loreena, los violonchelos que se intercalan maravillosamente… es otra auténtica delicia para los sentidos.
8. PROSPERO’S SPEECH
Al igual que el último tema de The visit , Loreena termina este disco con una adaptación de Shakespeare, que tantas veces filosofaba sobre el comportamiento humano y la utilización de máscaras metafóricas. La canción, breve pero intensa, es otra composición sencilla, sobria incluso con respecto al resto, con pulsiones de organillo y una voz más aguda de lo habitual, que cuando se desdobla en varios tonos pone los pelos de punta.
Desde uno de los muchos rincones donde llegan sus episodios musicales, envío un inabarcable GRACIAS a esta observadora de razas y culturas humanas, quien las traduce a trabajados libros musicales, con muchísima riqueza y variedad de conceptos, entre ellos y dentro de cada uno. Hay más, muchas más historias que contar, pero eso ya pertenece a otras colecciones.
Sé que voy a empezar escribiendo una burrada sin criterio, ya que muchas veces digo lo mucho que me gusta la música, comparto los descubrimientos que voy haciendo y me alegra mi “cultura”, pero bueno… el caso es que hay estilos que, si bien sé distinguirlos unos de otros, no conseguiría diferenciarlos expresándome con palabras. Estoy refiriéndome al jazz, soul, blues, góspel, incluso parte del R&B… géneros de los que apenas he escuchado algo y cuando lo he hecho han sido temas sueltos y bastantes modernos de los cantantes de ahora, que suelen fusionarlos con la música urbana actual, por lo que únicamente consigo describirlos si los englobo (todos más o menos juntos, perdonadme los entendidos en materia) en adjetivos, tales como música estilosa, refinada, o “negra” (por sus raíces afroamericanas). Es demasiado global esta tendencia, y lo lamento, pero si me hiciese el entendido metería la pata mucho más. Yo soy de escuchar otras cosas.
De todos modos puedo asegurar, y con sólo algunas canciones suyas bajo mi conocimiento (porque los oídos no engañan), que hay ahora varios artistas muy talentosos que recuperan y modernizan esa vertiente más sofisticada de la música, gracias a sus voces, sobre todo. Como es bastante sabido que tiendo mucho más a las “cantantas”, pondré ejemplos de las que en algún momento me han sorprendido positivamente: Norah Jones, Joss Stone, Alicia Keys, Katie Melua… o Amy Winehouse, aunque esta se empeñe en destrozarse en lugar de seguir haciendo más buenas canciones. Incluso le encuentro calidad musical a esa gansa afónica llamada Duffy…
Sin embargo, hay algo en todas ellas que nunca me termina de cautivar: sí son chicas con la cabeza bien amueblada, que buscan la calidad en sus canciones… pero pecan de demasiado sofisticadas, buenas, puras… y yo prefiero una vena Amy sí es más descarada, y no sólo en su desquiciada vida personal, pero me aburre bastante excepto con sus canciones famosas. Por tanto, de todas esas chicas, no me queda más remedio que preferir a Adele Laurie Blue Adkins... Adele a secas, en términos artísticos.
También descubrí a esta británica muy de pasada. Hace tres años, siendo muy joven, publicó su primer disco llamado 19 , con composiciones propias. Recuerdo haberlo escuchado entero alguna vez… y no estuvo mal: una cantautora pop de temas amorosos, voz melódica y bastante madura para su corta edad, tranquilita, con muchas reminiscencias soul… bien sin más. Tiene temas interesantes, aunque el que más se me quedó grabado fue Tired , que ni siquiera fue una canción famosa excepto en España, donde se utilizó para un anuncio de Heineken. Su disco tuvo bastante buena acogida y ventas, Adele ganó reconocimientos como dos Grammys y un Brit Award, pero nunca se sabe con estos artistas, podría haber sido otra estrella prometedora aunque fugaz…
En enero de este 2011 salió a la venta el difícil segundo disco, ese que ha de transformar a los artistas de promesa a confirmación, y Adele lo ha conseguido: 21 es simplemente mejor.
Gracias a que en esta ocasión la han ayudado más músicos y compositores, el estilo es una atrayente fusión entre el pop, un poquito de rock, bastante blues junto a otros estilos “negros” (perdón otra vez), y sobre todo, baladas impregnadas de esa voz “soulera” y totalmente emocional de Adele, con un rango de sensaciones y sentimientos líricos verdaderamente amplio. El título es nuevamente numérico, relacionado con la edad aproximada de Adele al producir el álbum. Es también una marera simbólica de resaltar la madurez ganada con respecto al primero; y sí, esa experiencia adquirida se nota mucho en voz y música.
Adele canta mucho mejor y más versátilmente, y hay que reconocer que su voz destaca demasiado sobre la música, porque es inmensa. Sin necesidad de estridencias llena los temas con calidez y profundidad, utilizando la potencia justa en sus cuerdas vocales. Además, y esto es lo que más me ha animado a prestarle atención, en varios momentos no es para nada una muchacha tan frágil, inocente y meliflua como otras que revolotean por el panorama del neo-soul. En algunas canciones se vislumbra el carácter rebelde de algunas cantautoras que me suelen atraer, y es que hay mucha decepción sentimental tras las melodías y las letras, eso lo intensifica todo… Ahora bien, jamás pierde la elegancia de las grandes divas musicales.
Además de esa rebosante calidad vocal y musical goza de la capacidad de componer canciones sencillas que llegan al gran público. No es de extrañar que haya triunfado masivamente a ambos lados del Atlántico, con lo difícil que es conciliar el pique entre la música británica y estadounidense. Estoy escribiendo sobre EL DISCO QUE GLOBALMENTE MÁS HA VENDIDO EN TODO EL MUNDO en lo que va de año.
Off the record , también me apetece comentar que he encontrado muchos comentarios absurdos discutiendo sobre los kilos de más de Adele, alejada del canon “artista esbelta que puede ponerse cualquier tipo de modelito para lucirse en los escenarios”. Pues ella ha sido muy clara: no le da la gana gastarse el dinero en entrenadores o en hacer ejercicio, ni dejar de comer lo que quiera. Si su salud se lo permite, nadie tiene derecho a juzgarla y nuestras opiniones no vienen a cuento. Más personalidad propia demuestra. Además no va a cantar ni componer mejor según qué aspecto tenga. Chorradas.
Por cierto, a mí me parece una chica guapísima y distinguida.
21... UNO A UNO
1. ROLLING IN THE DEEP
Este es el pelotazo que ha pegado fuerte en todas partes, desde que empezó a sonar a finales del año pasado. Es un tema con letra anti-romántica y cierto aire agresivo, enfadado, ya que la compuso rápidamente nada más romper una relación sentimental; rítmico a más no poder y bastante pegadizo. Adele ya empieza segura y firme desde las primeras notas, sincronizándose en el estribillo con un coro de chicas casi góspel, parecen unas Ronettes modernas. Es un gran ejemplo de tema comercial y bueno a la vez, y la parte que más disfruto cada vez que la escucho es el pre-estribillo:
The scars of your love remind me of us
They keep me thinking that we almost had it all
The scars of your love, they leave me breathless
I can help feeling
Aunque Adele no se levanta de la silla en todo el videoclip, este es estéticamente muy bueno gracias al contraste de colores, los claroscuros… Destaco la marcación del ritmo en las ondas de agua o en las piezas de vajilla que se van rompiendo a golpe de beats; y mola la bailarina-ninja impregnada de polvo o harina (¿cocaína?)
2. RUMOUR HAS IT
Los dos temas más rápidos son los dos primeros, aunque no se parecen entre ellos. Este tiene una fusión musical mucho más alegre (más blues que soul) y con una letra también dura pero más irónica que decepcionada. Palmas como percusión extra, coros del tipo “uuuu-u” cuasi perennes, estribillo marcadísimo, intervalo lento… Me encanta, resulta la más original. No es single, pero aún hay tiempo para que se convierta en otro de los estandartes en 21 .
3. TURNING TABLES
Entramos en el terreno de los temas lentos del que ya apenas saldremos. Esta canción mantiene el nivel a base de cierta rapidez de piano y de voz voluble, y apenas unos pequeños arreglos suaves de fondo, los típicos que se asemejan a violines. Protagonismo casi total para esta fantástica intérprete, que vuelve a los fueros del desengaño amoroso.
4. DON’T YOU REMEMBER
Calmada pero muy diferente a la anterior, esta vez cercana al pop tradicional, con banda al completo y basada sobre todo en cuerdas acústicas. Letra emotiva, otra vez de distancia y anhelo.
5. SET FIRE TO THE RAIN
Tremenda power-balada que se diferencia de la anterior por su mayor “volumen”, por tener algo de piano y porque esta vez la lírica es más contradictoria, a veces hay ventajas y a veces desventajas en la relación… Poderosa e intensa. Es single.
6. HE WON’T GO
Encontramos a medio disco esta canción, un tanto “purista” con el soul tradicional y poco “mezclada” con las moderneces. Sí hay que destacar las variaciones en estrofas. Me llega menos que las anteriores, pero tiene mucho sentimiento, como todas.
7. TAKE IT ALL
Soul = alma, es la palabra que representa a esta canción, tanto en género musical como en sentimiento. No faltan los enérgicos coros, la base de pianito (esta vez bastante elaborado) y más desamor. De todos modos… tampoco es otra a la que encuentre grandes sorpresas exceptuando la genial voz (¿quizá le falte un estribillo poderoso de esos?) No me apetece ponerla en replay una y otra vez.
8. I’LL BE WAITING
Uyyy… Esta me recuerda un tanto a la Winehouse, y no sé si es bueno o no. La voz se “anegra” un tanto, es algo más áspera de lo esperado, y la música resulta animada, me imagino un tema para interpretarlo en una cafetería especialista en blues... Tampoco es de mis preferidas.
9. ONE AND ONLY
Esta sí que sí. Me gusta mucho más que las tres anteriores y sigue la estela de las baladas con banda, como las canciones cuarta y sexta. Casi seis minutos de alternancia entre estrofas pausadas (apenas voz + piano) y más orquestadas (con batería, arreglos y coros góspel) Lo que de verdad importa es que este tema, si bien tampoco es un punto álgido instrumentalmente, llega más que ninguno a cotas altas de sofisticación y versatilidad vocal. Qué buena es esta mujer, transforma en oro cualquier tema por muy sencilla que sea su estructura.
10. LOVESONG
¿Qué oyen mis oídos? Sí, el título no engaña: este tema es un cover (versión) del famoso e increíblemente bonito tema de The Cure, sin embargo Adele lo ha transformado casi completamente. En lugar de seguir la estela de pop con sintetizadores del original, esta es una pieza mucho más lenta y desnuda de arreglos: tenemos guitarra punteada, batería, mini-producción orquestal y voz, esa voz suave que aplana un poco las melodías originales, las vuelve algo más monocordes; vamos, distorsiona bastante la canción, pero sigue siendo reconocible. Muy interesante.
11. SOMEONE LIKE YOU
La segunda canción más famosa del disco es la que lo cierra. Tenemos otra balada pausada con protagonismo vocal casi absoluto. Musicalmente no destaca por su complejidad (son apenas cuatro notas de piano), pero la letra y el enorme esfuerzo vocal de Adele pueden con cualquier simplicidad en los instrumentos. Las estrofas las acuna, casi las arrulla, en el estribillo desata toda su sensibilidad, dedicándosela a una ex-pareja a la que le desea lo mejor mientras ella sigue sola y enamorada... Una de esas maneras contundentes de acabar un disco, con una pieza lenta de agridulce melancolía que la vuelve preciosa hasta reventar.
Merece un enlace en directo, su impresionante actuación en los Brit Awards:
Aparte, tenemos la edición especial, con tres de las canciones del disco en directo más un tema extra, llamado I found a boy , de factura exclusivamente acústica.
EN RESUMEN: TRABAJO PUNTERO EN 2011…
… por lo menos en lo que se refiere a discos superventas.
Va a ciertos intervalos, no todos los temas brillan por igual y no creo que sea perfecto porque a veces peca de mucho simplismo musical de cara a que la voz cope casi todo, pero cuando se concentran la calidad y el virtuosismo (en más de la mitad de los temas) impresiona desmesuradamente. Tiene muchas ventajas musicales a favor, los géneros clásicos y modernos se disponen de manera superpuesta, sin mezclarse, para atrapar a tantos oyentes ajenos al soul o blues, yo el primero.
Aunque tan sólo sea por descubrir o reencontrarse a una intérprete que ya es una de las importantes del panorama, y cuya voz penetrante apenas encuentra réplica entre las nuevas artistas, hay que hacerle un hueco. No esperéis a que en lo que queda de año eclipse su éxito la nueva cancioncilla de moda rompe-pistas-de-baile.
No será esta la primera vez en que recuerde que el gothic metal de los inicios se ha ido perdiendo… Era una variante de metal mucho más sensible, sentimental, lenta y en cierta medida, delicada, en contraposición con la “marcha” del heavy. A mediados de los 90 surgieron (sobre todo en los países nórdicos) varias bandas influenciadas por la literatura gótica y romántica, que expresaban esa belleza triste con la instrumentación pesada y fuerte del metal, pero reduciendo las revoluciones e incorporando teclados melódicos y la siempre interesante combinación de voces extremas masculinas y delicadas voces femeninas (habitualmente líricas, pero no siempre ha sido así). Las primeras bandas en hacer suyo este representativo sonido, que no dejo de admirar a pesar de los años transcurridos, vinieron de Noruega: Theatre of Tragedy, Tristania, The Sins Of Thy Beloved, Trail Of Tears o Sirenia. Seguidamente, otras bandas de diversos puntos de Europa hicieron variaciones de este estilo con bastante éxito: desde el rock gótico denso de los italianos Lacuna Coil, los alemanes Flowing Tears y los holandeses Autumn, a la alta carga sinfónica de los también holandeses Within Temptation, After Forever o su banda derivada Epica, por poner varios ejemplos.
Pero todo tiene su tope, y en pocos años se llegó a una saturación exagerada de este tipo de agrupaciones, y la mayoría de las pioneras acabaron desapareciendo, o evolucionando su estilo con diverso resultado: música práctica, carismática o aburrida
Por suerte, en los tiempos que corren, no todas estas bandas han terminado con sonidos excesivamente comerciales y sin el espíritu gótico de los orígenes. Tengo la esperanza puesta en dos grupos. Unos son los suecos Draconian, que recuperan el estilo “bella y bestia” con toda la modernidad y limpieza de sonido que permiten estos últimos años. Los otros son Ava Inferi, banda creada por Rune Eriksen, un noruego experto en música metal de la cañera, que no escucho demasiado, pero bueno, apuntar que fue el guitarrista durante muchos años de Mayhem (black metal)
Eriksen es el guitarrista y compositor de este grupo, cuyo resto de integrantes son portugueses, y entre los que destaca la elegancia de la cantante Carmen Simões, cuyo timbre cálido, mezclando el lirismo y los fados típicos de Portugal, acompaña a las guitarras pesadas, altas, tan protagonistas como ella. Tienen un sonido sin excesiva orquestación, pero cuanta magia desprende… se crea una atmósfera no tan trágica como por ejemplo en Draconian, sino más cercana al misticismo, los rituales, la mitología… aunque también expresan la soledad y la lejanía del amor anhelado… Hay interludios instrumentales, efectos sonoros de naturaleza, temas largos en general, pausados, con toques de guitarras acústicas portuguesas y la colorida voz de Carmen, profunda, que varía de intensidad y tonalidad. En este caso no hay contrapunto masculino agresivo, ella (y algunos coros) se encargan de las voces. Algunos temas (pocos) están cantados en portugués, impresionante tratamiento del idioma para dar variedad a estas canciones, que casi siempre son interpretadas en inglés.
Me encantan. Otorgan frescura, elaboración y originalidad a un estilo muy poco sorprendente hoy en día, sin embargo ellos llevan sorprendiendome a buen ritmo. Han publicado nada menos que cuatro discos en seis años de existencia como grupo, y no son discos hechos a toda prisa. Burdens (2006) es el más extraño, quizá demasiado lineal, lento, parecido a una colección de demos más que nada, pero sin carecer de momentos álgidos. Me gustan mucho más The Silhouette (2007) y Blood of Bacchus (2009), que contienen la variedad que acabo de describir.
A Dança Das Ondas (The Silhouette):
The Last Sign Of Summer (Blood of Bacchus):
Onyx, que acaba de salir, es otro ejemplo de fabulosa música, aunque en este caso echo de menos alguna letra en portugués. Ocho nuevas canciones complejas, que potencian (mejor dicho, mantienen) su calidad anterior. Hay canciones más accesibles, con sus tres estribillos y otras inesperadas, con longitud elevada y composición más progresiva.
Sorprende desde el inicio del primer tema, Onyx, que ya entra “en materia” con esos geniales “Oh, Onyx” cantados por una Carmen que sigue en forma. Como novedad curiosa, Eriksen le hace coros en la segunda canción, The Living End. A Portal es preciosa, con teclados discretos a la vez que muy elegantes. ((Ghostlights)) sigue en la misma onda que la anterior, y para el quinto y contundente tema, Majesty, han lanzado este videoclip.
En efecto: majestuosa.
The Heathen Island es de esas canciones largas y cambiantes que también dominan, de la que se escuchan con la satisfacción de haber encontrado con un tema completísimo a todos los niveles, con su ambiente lóbrego y la incursión poco a poco de todos los elementos musicales. By Candelight & Mirrors es de las más dinámicas que han creado hasta ahora, bastante pegadiza y un poco (sólo un poco) más ligera que el resto. Venice (In Fog) acaba este redondo trabajo con lentitud, expresando perdición, tristeza, soledad… sentimientos nada hermosos, pero que hechos música sí son de gran belleza.
En fin, una delicia del metal gótico femenino clásico, ese lento que recupera toque “doom”, tan denso y algo pesado, de aquellos fantásticos años 90.
Son exageradamente desconocidos, pero tan buenos que no podía olvidarlos en este particular diario musical mío. Elegancia portuguesa, fuerza nórdica y hechizante oscuridad en toda su pureza.
Voy a hablar de pop, pero de un tipo de pop muy especial… el precioso, evasivo y etéreo dream pop, donde cada instrumento se entrelaza con todos los demás adquiriendo una madeja sonora de una belleza increíblemente envolvente. Me centraré en un dúo, que si bien no es muy conocido dentro de ese mundo musical tan especial, y mucho menos en el mundo musical general, es muy representativo de lo que este significa, y en definitiva, que es otra de mis bandas preferidas, de la que me gustan prácticamente todas sus canciones y a quienes no puedo dejar de escuchar desde que los descubrí hace un año.
Autumn’s Grey Solace: “el consuelo gris del otoño”. Ya de entrada con ese bello nombre tenía que llamarme la atención (y en efecto así fue, porque durante un tiempo buscaba muchas bandas llamadas “algo” con la palabra “Autumn”, ya que es muy probable que me gustasen)
Son estadounidenses, de Florida, y sus dos componentes tienen una capacidad creativa y de llenar de calidad las canciones mucho mayor que otras bandas llenas de miembros.Erin Welton es la dulce vocalista y letrista, poseedora de una voz cristalina cargada de registros y matices, sin perder jamás la limpieza y la pureza de un timbre claro, profundo, algo “agudo”. Pero es Scott Ferrell a quién más profundamente admiro. Es la parte interna del alma de este proyecto, el compositor de toda la música y ejecutor de todos y cada uno de los instrumentos que suenan en las canciones: guitarras eléctricas, guitarras acústicas, bajo, percusión, mandolina y todas las programaciones de acompañamiento. Con todo ello, crea capas y capas musicales llenas de texturas que degustar, como los buenos postres. Sobre todo son las guitarras suaves de siete y doce cuerdas las que cargan con el peso de las melodías, acompañadas por supuesto de la delicada voz de Erin.
El ritmo es muy reposado a pesar de la batería, y la sensación que impregnan los temas es de melancolía, acentuado por las letras, que viajan por lo sentimental y la evocación de la naturaleza. Sin embargo, hay pasajes que se acercan al rock, pero de manera muy especial… con distorsiones, casi ruidos, que sin embargo suenan muy melódicos: a esta manera de interpretar música se le denomina shoegaze. Otra característica que me llama la atención es la ausencia casi total de teclados, pianos o sintetizadores. Me parece extraño y muy admirable que consigan otorgan de tanta atmósfera a las canciones sin los típicos instrumentos que suelen proporcionar esa fuerte carga ambiental.
Son dos artistas que viven por, de y para la música, que disfrutan componiendo y grabando en el estudio y no “gastando tiempo” tocando en directo (aparte de que es inviable, a menos que contasen con más músicos para los conciertos). Tienen tanto que expresar, tanta creatividad que explotar, que lo mejor que pueden hacer es crear discos plagados de preciosos temas que si bien suenan muy parecidos las primeras veces que se escuchan, con un poco de práctica nos damos cuenta de que las canciones son tan complejas como simples. Ambos además son totalmente autodidactas.
No veo muy necesario destacar que el trabajo de producción es impecable, de una calidad y claridad del sonido suprema.
Within the Depths of a Darkened Forest (2002)
La presentación, el que más tiempo estuvieron preparando, y para mí, el que mejor conserva la pureza del estilo propiamente dream pop, aunque posteriormente lo hayan ido depurando. Una música muy “paisajística”.
Over The Ocean (2004)
Es más variado, incluyendo instrumendos como la citada mandolina.
Riverine (2005)
Es perfecto, su obra “más” maestra, mi preferido. Conserva lo mejor de su estilo característico junto a más novedades, canciones realmente bellísimas, con algún retazo incluso de pop y rock tradicional
Shades of Grey (2006)
Acentúa la experimentación, con más shoegaze, casi rock, contrastado con la suavidad frágil de otros momentos.
Ablaze (2008)
Quizá el más diferente a los demás. Las canciones son mucho más positivas, sin que ello signifique alegría, simplemente que el ambiente creado tiene aún más luz (más pasión, fuego, como la portada). La voz suena menos celestial.
Eifelian (2011)
Su sexto trabajo acaba de publicarse. Le estoy dando las primeras vueltas, y definitivamente me ha obligado a ponerme al teclado para escribir de este dúo, porque de nuevo tiene cosas que comentar. El estilo es un nuevo giro que curiosamente vuelve bastante a sus orígenes, más “lineales”, sin desmarcarse apenas de la instrumentación justa. Sin embargo, hay novedades. Por ejemplo: la mayoría de las canciones no tienen letra, la voz de Erin es un instrumento ambiental más junto a todos los de Scott. Esta característica tiene su razón de ser y me parece muy apropiada, porque este es un disco temático, cuyas canciones evocan a La Tierra primitiva, un lugar de inmensa paz y tranquilidad salvaje, antes de que las personas la poblasen de civilización, guerras y cambios, como ellos mismos describen el disco. Me ha encantado también, como los demás, está plagado de sonidos exquisitos que hacen viajar en el espacio (como siempre) y en el tiempo (por primera vez), aunque de nuevo necesito tiempo para ir distinguiendo temas.
Hasta aquí he sido soy capaz de redactar en unas pobres líneas concentradas lo mucho que me llenan Autumn's Grey Solace. Nunca había encontrado una música que expresase la relativa tristeza con tanta luz. Aunque el otoño esté presente en su nombre, creo que esta no es música de tardes lluviosas, sino para acompañar las soleadas mañanas y las solitarias noches del frío invierno.
Enlaces:
Sus dos videoclips, sencillos, humildes, minimalistas.
Ha llegado uno de esos momentos especiales que acontecen cada dos o tres años, cuando Polly Jean Harvey saca un nuevo trabajo que derrumba cualquier idea o pequeño deseo de cómo pudiese ser, y eso es algo que siempre consigue con todo el mundo. Es más: cada nuevo capítulo de su dossier discográfico gusta muchísimo, porque esta mujer tiene una facilidad de elaborar, con un par de ideas bien pensadas, unas composiciones de enorme potencial, únicas, personales, y lo más destacable: muy diferentes entre sí. Desde que se diese a conocer como mujer rockera salvaje ha pasado por el pop, la electrónica, la acústica, hasta llegar a las baladas pianísticas-sentimentales de su anterior disco (en solitario, porque aparte de su extensa discografía solista ha colaborado con el músico John Parish en dos trabajos muy… experimentales, dejémoslo ahí)
Bien. Hoy mismo sale a la venta Let England Shake…
…y vaya nuevo giro que pega. No se parece en prácticamente nada de lo que haya hecho a lo largo de los años. Ha abandonado el rock, ha abandonado el piano, ha abandonado las melodías pegadizas (si es que alguna vez entró en ellas), ha abandonado las guitarritas “rascadas”… ¿se ha pasado pues a la música a capella, o de baile, o flamenca? Afortunadamente no. Veamos...
El disco tiene una temática concreta. Recordando que el siglo que hemos dejado atrás ha sido sin duda uno de los más crueles y sanguinarios de la historia, PJ Harvey se ha acordado de su país natal, Inglaterra, y a través de las canciones ha creado un recorrido histórico en el que recuerda las consecuencias trágicas de las guerras sobre sus terrenos y gentes. Una situación de dolor, pérdida, con vidas y tierras desoladas… pero también de paz y búsqueda de recuperar la esperanza. Es una dedicatoria orgullosa hacia su patria, pero sin patriotismo cerrado, sé que esta mujer siempre ha sido muy inteligente como para eso, pero aún así tenía yo ese temor.
El sonido es… muy “indie”, pero esa es una palabra demasiado abstracta y global. No es complicado musicalmente, de nuevo unos cuantos instrumentos en cada tema, y poco más. Nunca necesita fondos programados ni exceso de arreglos. Decía que ha abandonado toda su instrumentación anterior… pero no es cierto del todo. Realmente lo que ha hecho ha sido fusionar muchos de sus anteriores sonidos, pero reciclándolos para sonar de manera distinta. El nuevo instrumento que PJ Harvey ha perfeccionado esta vez, y que sirve como carril conductor de muchas de las canciones, es el autoarpa, que aprendió durante sus últimas giras, y que suena a algo parecido a una guitarra suave. Tiene mi aprobación su sonido, otorga el toque perfecto a lo que quieren transmitir las nuevas canciones.
El disco es bastante pausado, pero no hay apenas baladas ni tampoco se desboca en ningún momento hacia el rock. Y no podría decir si suena moderno o antiguo, por su tema de guerra más bien se queda en algo atemporal. La primera canción, llamada igual que el disco, la presentó hace tiempo en un programa de televisión. Únicamente estaban ella y su nuevo instrumento.
En el disco cambia bastante esta canción, es más larga y el soniquete de fondo cantado se sustituye por una melodía musical. Me quedo con ambas versiones.
Es curiosa también la nueva indumentaria de PJ para las fotos promocionales, vestida de negro y con plumas negras de cuervo… daré por sentado que es una metáfora de muerte, luto y guerra.
A finales del año pasado o principios de este se filtró otra de las canciones del disco, Written On The Forehead. Muy rara, pero me llamó la atención positivamente. Bien dirigida musicalmente, coros góspel, una voz más aguda de lo esperado, acercándose al falsete del disco anterior… es como muy “sureña”. Qué voluble es el talento de esta mujer.
La siguiente muestra por adelantado fue The Last Living Rose. Era la primera canción en la que hay “videoclip”, aunque en realidad son videomontajes con escenas de paisajes/escenas ingleses intercaladas con Polly cantando en una habitación. Se tiene previsto hacer un video así con todos los temas.
Este tema, aunque demasiado corto, es precioso, relajante aunque sea de ritmo bastante ágil. Desde las notas profundas de bajo hasta la voz más profunda que Harvey recupera, pasando por el saxofón a mitad de canción, todo queda de maravilla.
El segundo de los videos corresponde a The Words That Maketh Murder, que es el single presentación. Primero me pareció algo tonta (repetitiva, alegre) pero en cuanto dejé de estar tan sordo me encantó. Destaco el ritmo del autoarpa y los coros.
Las demás canciones son muy diversas y difíciles de clasificar y describir, aunque existe un “alma” común presente en todas:
The Glorious Land me apasiona. Muy animada, las notas de guitarra suenan a bucle de ensoñación, y la combinación con la voz y coros es perfecta. Cada dos por tres suena la corneta llamado a la caballería (pensad en cualquier película bélica… pues ese sonido)
All and Everyone sí que es lenta, bastante oscura, conducida por una guitarra con fuerza pero triste.
On Battleship Hill desconcierta, por la lamentosa voz aguda, los vaivenes rítmicos y lo dispersa que parece cuando en realidad no hace más que crecer de principio a fin. Es terriblemente original.
England resulta una canción acústica ciertamente espeluznante, con aire “añejo”, organillo de fondo, voz que parece haber envejecido 30 años... es la que menos "me llega".
In The Dark Places recupera un poco las canciones rockeras, aunque suena muy tristón, creo que es el que más me emociona de todo el disco. El bajo profundo y la voz grave, alta y arrastrada son difíciles de olvidar.
Si la anterior recuerda al rock, Bitter Branches también lo hace, pero de manera distinta… folk moderno y cantado con ganas.
Sin embargo, Hanging In The Wire nos transporta a medias a su penúltimo trabajo, el íntimo White Chalk. Es el único tema donde el piano toma más protagonismo, unas poquitas notas, unas gotas de percusión, voces destacadamente agudas… y no necesita más atmósfera para atrapar.
La última, The Colour of The Earth sí que suena patriota. Cantada a dúo con Mick Harvey, poco tiene aparte de una guitarra de sencillos acordes con fuertes aires folk.
Por las críticas que leo ha postrado de nuevo a todo el mundo a sus pies, creo que con más unanimidad que nunca, y es que el disco es buenísimo, no tengo la más mínima duda. Las primeras veces que lo he escuchado no conseguía que el nuevo estilo conectase del todo conmigo, algo que anteriormente no me había pasado. Y me daba mucha rabia. Sentía un poco esa frustración que da cuando uno no entiende una película que sabe que es genial pero cuesta seguirle el hilo, o cuando tiene enfrente un cuadro abstracto que no te dice gran cosa por mucha metáfora visual que los demás encuentren. Como en general no es ni alegre, ni triste, ni rápido, ni lento, ni todo lo contrario, no sabía yo qué pensar de él… pero aseguro, por lo más sagrado de mi discografía “pjharviana”, que después de pillarle el punto, se convierte en uno de los mejores trabajos que podría haberse sacado de la manga. No sé en qué posición lo pondrá el tiempo dentro de su discografía, es rematadamente prontísimo para saberlo, pero yo apuesto que con los años se recordará como otro gran disco de esta completísima artista por la que mi admiración se va multiplicando con el tiempo (sin olvidar la parte de mérito que corresponde a sus músicos más o menos presentes en todos los discos: John Parish y Mick Harvey). Let England Shake es otra perla original e individualista. Cómo agradezco que en tiempos de escasez creativa me sigan sorprendiendo, sólo PJ Harvey con su versatilidad lo hace siempre. Ahora toca disfrutar indefinidamente del viaje en una noria de sensaciones.