4 nov. 2013

¡PRENDED LA LLAMA!



Siento una gran admiración por un puñado de dúos musicales hombre-mujer que funcionan muy bien, y ya he escrito de unos cuantos... Considero el dato anecdótico, porque el sexo de los integrantes no debe ser determinante en el aspecto de la calidad musical. Sé que existen dúos solo masculinos o solo femeninos que cumplen estupendamente, pero todos los que a mí me gustan son parejas mixtas que crean e interpretan música de maravilla, para estilos musicales que no tienen nada que ver entre ellos. No debe ser pura casualidad, aparte de que el sonido me agrade, creo que esta atracción mía depende bastante de las voces: si hay repartición de canciones o duetos, mejor, más variedad.


ZAPATOS ENSANGRENTADOS

Uno de los más recientes dúos chico-chica que me atrajeron compone rock puro y duro, sin fusiones con otros estilos. Son de esos que lo cocinan todo ellos solitos. Se llaman “Zapatos rojo sangre” (Blood Red Shoes). El nombre no hace alusión a nada escabroso o violento; es una anécdota extraída de un musical de Fred Astaire y Ginger Rogers, donde esta última comentaba que, de tanto ensayar se hacía sangre en los pies, y sus zapatos blancos de baile se estaban volviendo rojos.



Británicos (de Brighton), los integrantes son Laura-Mary Carter y Steven Ansell. Llevan juntos desde hace casi una década, y a pesar de su juventud, cada uno había pertenecido a diversas bandas hasta que estando ambos huérfanos musicalmente, se conocieron y decidieron formar este proyecto en común, debido a sus afines intereses musicales.



La receta es muy sencilla: quien conozca a los famosos y ya separados The White Stripes sabrán que su música era rock independiente basado únicamente en guitarra y voz (masculina) y batería (tocada por la chica)

Los Blood Red Shoes lo hacen al revés. Laura-Mary es la encargada de la guitarra eléctrica, y Steven es el batería. Ambos son vocalistas, aunque yo diría que él acapara más líneas vocales que ella.



Siendo solo dos y con dos instrumentos para todas las canciones, su sonido se “cala” rápido, es muy inmediato. Aunque al oído suenen sencillos y más o menos lineales, son un dúo que fusionan unas cuantas variantes de rock para crear una modalidad muy suya. El resultado yo lo considero ideal, al encajar plenamente con mis gustos. Se les compara algo con los nombrados The White Stripes, pero Blood Red Shoes son más rápidos y potentes, mucho más guitarreros. La fuerza y la melodía, junto a  las licencias poco convencionales al componer la estructura de algunos temas, encajarían dentro del rock alternativo. Las canciones más potentes se acercan al grunge; las más rápidas, al punk. Tampoco debemos pasar por alto la producción poco limpia, propia del garage rock. Un sonido un poquito sucio, casero; en definitiva más puro, con poco pulido en el estudio.



Esas son las etiquetas que yo les otorgaría (lo he comentado con anterioridad: los rótulos musicales no me condicionan, pero me gustan, me ayudan a “visualizar” los sonidos)



Entre otras, estas son sus influencias reconocidas por ellos (pongo a los artistas que yo conozco): Nirvana, Queens of the Stone Age, Pixies, Sonic Youth, PJ Harvey o Blur.


Hay algunas peculiaridades de Blood Red Shoes que me llaman poderosamente la atención:



La primera, que por una vez los escucho porque me gusta más la voz masculina que la femenina. Ella es correcta, pero él es el ejemplo perfecto de expresividad y de garra, con su voz algo aguda pero no estridente, sin dejar de ser apacible.

También es curioso que un batería sea la voz principal.



Importante también me parece que una chica sea la guitarrista. Hay mujeres con aptitudes rockeras tan aplastantes como las de los hombres; pero es poco frecuente que, aparte de cantar, toquen algún instrumento. Si lo hacen, suele ser el bajo o la guitarra rítmica, pero es todavía más insólito que una mujer sea la guitarrista principal (es este caso, única). No sé explicar por qué aprecio su técnica, pero Laura-Mary Carter es muy buena. Expresiva y ágil. Da vida a las notas y acordes, no son mero adorno o fondo para que se cante sobre ellas.



Más detalles a comentar es que Laura y Steven tienen mucha química sobre el escenario. También son muy entregados y atentos con su público. No les he visto en directo, pero sí actuaciones suyas por la red. Dos artistas muy cercanos y sencillos, alejados de los excesos, polémicas o aspecto estrafalario, ni siquiera llamativo, de las estrellas del rock. Más bien al revés: son simpatizantes por ejemplo de la campaña anti-racismo Love Music Hate Racism (LMHR), y han apoyado la igualdad de género en el arte y la música actuando en algún festival feminista.

Son todavía bastante jóvenes, pero ya han conseguido publicar tres discos: Box of Secrets (2008), Fire Like This (2010) y In Time To Voices (2012). Aparte, tienen demos, EP y singles que un seguidor coleccionista puede ir recopilando.

Parecen en buena forma compositiva, y así lo han visto también los críticos profesionales, que han acogido bastante bien sus tres lanzamientos. Por tanto, todos confiamos en que su carrera se dilate durante muchos más años. Ojalá sepan seguir estirando el estilo tan “cerrado” que tienen, que no se agote la creatividad ni empiecen a ofrecernos el mismo disco una y otra vez.


UN FUEGO COMO ESTE

Sus tres larga duración hasta la fecha me parecen buenos, pero es el segundo el que más me atrapa, el que puedo escuchar de principio a fin con más facilidad, con en el que más rápido se me pasan las canciones. Un poco más elaborado musicalmente, con voces más repartidas, y con temas sorprendentes que se alejan un poco de lo ya escuchado en este tipo de música.



Son 41 minutos que pesan lo suficiente, y al “encenderse” están así repartidos:


1. DON’T ASK

Desde el primer segundo, entramos de lleno en lo que mejor saben aportarnos: guitarreo y percusión, rápidos como un rayo y certeros como una flecha. Laura es la primera en cantar, comienza el estribillo, aunque rápidamente Steven la acompaña, encargándose él de cantar el resto de canción. La letra, como es casi ley, trata temas introvertidos pero bastante serios (reproches, en este caso)



Fue uno de los temas elegidos para presentar el disco, con un video sencillo:




2. LIGHT IT UP

Otro de los más representativos, este comienza más pausado, con riffs más benevolentes y Steven de lo más entregado, con esa voz clara que se proyecta tan bien. El estribillo pegadizo aporta el resto de energía que faltaba, y además suena a himno, a reivindicación personal, con Laura haciendo coros.

Video: 



3. IT IS HAPPENING AGAIN

Comienza fuerte, como la primera canción. Luego baja algo los decibelios pero los recupera en las partes más pegadizas del tema. En esta ocasión es Laura la protagonista vocal, con Steven coreando los dos únicos estribillos que hay. Aunque más discreta que su compañero, creo que se desenvuelve muy bien tocando y cantando a la vez estrofas sobre el agobio emocional y su consecuente vacío. 


4. WHEN WE WAKE



Balada que posee cierta dulzura resultado de su comienzo pausado, medio acústico. Poco a poco va creciendo hasta ofrecer la potencia usual, sin abandonar la lentitud. Está compuesta de manera algo diferente a lo habitual: dos partes melódicas diferentes que se van repitiendo mientras la fuerza del tema va aumentando. En esta ocasión (de las pocas) es Laura la única que canta todo el tema.

Todas esas características, junto a la belleza melancólica y anhelante de la letra, la hacen muy llamativa y bonita.


5. KEEPING IT CLOSE



Este pegadizo tema suena en todas sus facetas con una marcada herencia _grunge_ (como Nirvana, para entendernos) Steven vuelve a recuperar protagonismo con su manera gentil pero seria de derramar las notas, sin olvidar el acompañamiento de Laura, que esta vez suena más etérea que nunca, regalando en realidad más ambiente que coro. Buenísimo.


6. COUNT ME OUT



Se inicia a medio ritmo, y así Laura presenta las estrofas con su humilde suavidad, para que posteriormente sea su compañero quien de nuevo se encargue de la parte que requiere mayor volumen sonoro. Otro tema que se pega en el cerebro, y que es en definitiva espectacular.


7. HEARTSINK



Single del disco, por tanto ahí va el video oficial:


Aunque la letra vuelva a los derroteros pesimistas, el sonido que el dúo ofrece en esta ocasión me parece algo más desenfadado de lo habitual, casi apetece bailotear a su ritmo. Otra gran lección vocal de Steven, y no puedo más que repetir también lo bien que ambos exprimen las posibilidades de sus instrumentos.



8. FOLLOW THE LINES



Laura vuelve a tomar las riendas de otro tema más contenido que otras, más “amable”. La guitarra acompaña y la percusión no varía apenas en su ritmo. Un medio tiempo que me gusta precisamente porque también destaca sin haberse compuesto precisamente para ser de las más llamativas.



9. ONE MORE EMPTY CHAIR



De nuevo, tirando hacia la fórmula ganadora: comiendo a medio gas con voz femenina, puente a dúo y explosión “estribillística” a cargo de la voz masculina. Guitarra y batería que se abrazan, emoción casi literaria en las letras. Como novedad, hay al acabar un postludio acústico que por una vez aporta algún instrumento nuevo: violín y violonchelo. Temazo sin discusión posible.


10. COLOURS FADE



Acabamos este trabajo tan completo con casi siete minutos de tema que recuerda notablemente al rock psicodélico del que también se influencian Steven y Laura. Al principio es una canción repetitiva donde la música es más rítmica que nada. Él canta, ella le acompaña a dúo en la siguiente parte, después se disgregan y cada uno va hacia un lado en el sencillo estribillo. Y vuelta a empezar. Es una canción muy hipnótica que termina apagándose lentamente como los colores de su título, como ese fuego de la portada que amenaza con extinguirse.


PD: DISEÑO EXTERIOR

En la foto que adjunto, se ve que el artwork  está en consonancia con las canciones, tampoco es necesario adornar mucho. La carátula es un montaje visual con unas manos que ofrecen un fuego de color azul. Es un diseño sencillo realizado por la propia Laura-Mary, que también se encarga de esta labor en todos los lanzamientos del dúo.



Interiormente, se nos regalan las letras impresas como si estuvieran manuscritas (se entienden bien). Hay además fotografías muy buenas, en tono azul muy oscuro e intenso. Muestran interiores, exteriores, y dos de ellas resaltan las oscuras siluetas de los integrantes sobre un fondo acuático. Las imágenes están tomadas y editadas también por ellos mismos.

26 oct. 2013

INVENTANDO COLORES Y MATICES



No creo que esta sea la primera vez que comente esto, ni será la última: no hay nada más gratificante para un aficionado a la música que descubrir trabajos, e incluso discografías enteras, que van desde lo brillante a lo sólido, donde apenas achacarles altibajos. Esto es bastante inusual de encontrar, obviamente; por eso también suelo apreciar mucho los trabajos de los que puedo afirmar que “están muy bien pero…”. De este modo, consigo realzar aún más las virtudes y desentrañar la relativa utilidad que poseen sus pequeñas taras.

Esta sensación de “te aprecio con tus imperfecciones” es la que siento desde la segunda o tercera vez que escuché al completo la última propuesta de una de mis cantantes imprescindibles, la soprano lírico finlandesa Tarja Turunen. En todo lo adicional a su poderosa voz, hay cosas muy positivas y otras que puede seguir puliendo.

Veamos.





UNA DIVA DE COLOR METAL


Tarja, mi tan escuchada Tarja. Hace unos diez años, en pleno entrenamiento musical a mis oídos, descubrí una de las ilimitadas variantes del rock, concretamente la resultante de  insertar elementos sinfónicos, orquestales y voz operística al heavy metal. Los finlandeses Nightwish, con Tarja Turunen al frente, eran la referencia indiscutible a seguir por muchas otras bandas posteriores. Fuerza y melodía, guitarras fuertes y teclados suaves, arreglos orquestales y voz con la potencia y expresividad propias de las cantantes de ópera. Durante casi una década juntos, publicaron unos cuantos discos y un buen puñado de temas emblemáticos, dada la mezcla de influencias e instrumentos.

En el año 2005, debido a que la relación cada vez era peor entre la frontwoman y sus compañeros de grupo, estos decidieron “prescindir de sus servicios”. En otras palabras, la echaban de Nightwish sin previo aviso, mediante una carta pública colgada en internet.  Feo gesto en cualquier caso, independientemente de que la señora Turunen pudiera ser un tanto diva y ambiciosa, según los demás integrantes.

Nightwish “contrataron” a otra chica, una sueca llamada Anette Olzon, que entre los seguidores de la banda no gustó en general ni la mitad que Tarja. Demasiado diferente su voz, más ligera, más pop. Con ella grabaron otro par de trabajos muy variados y bombásticos (uno mediocre, otro bueno) antes de volver a quedarse sin cantante. Esta vez el “despido” fue por decisión conjunta pero también por diferencias personales. Digo yo que el grupito también se las trae, no creo que las chicas que cantan sean tan problemáticas. Nightwish ahora tienen a Floor Jansen. Quien sea seguidor de la música metalera sinfónica sabrá que ella es, al igual que Tarja, otra institución “lírico-metalera”. Reemplazó a Anette en la gira más reciente del grupo, y su voz ha convencido mucho, por ser otra soprano operística pero más versátil y rockera que Anette y que la propia Tarja (lo reconozco). A ver qué tal, tengo curiosidad por conocer canciones nuevas hechas para Floor. Y con esto, se acabó hablar de Nightwish.


Tarja Turunen no se hundió en absoluto cuando hace años se quedó sola en el mundo de la música. Lo primero que hizo fue tomar su nombre de pila como nombre artístico y lanzar un disco con baladas de corte clásico y con villancicos, muchas  interpretadas en suomi (finlandés). Un buen medio para lucirse como cantante pero con poco tirón comercial, además escondía la parte metalera de sus raíces discográficas. Por fortuna, al poco tiempo contentó (parcialmente) a su seguidores de toda la vida con un disco llamado My winter storm ahora sí con rock y metal fusionados con otros estilos más clásicos y atmosféricos, pero algo irregular, en mi opinión no funcionó del todo. Sí tiene un puñado de temas interesantes que rescatar.

Volvió en el año 2010 con What lies beneath y este sí que me pareció un gran salto cualitativo, en su momento escribí un texto extenso explicando por qué. Tarja tomó mayor control creativo de su carrera, y el resumen fue: que cantaba mejor que antes si cabe; que los músicos que aportaban la instrumentación conseguían agregar mucha más intensidad; y que las composiciones de los temas era más consistente, sorprendiendo a la vez con pequeños giros experimentales.

Tras una gira con un disco y DVD en directo como resultado, Tarja sigue cimentando su carrera en solitario, sin prisa pero sin pausa. Colous in the dark (“Colores en la oscuridad”) es ya su cuarto lanzamiento, publicado a finales de este mismo verano.

Es un trabajo que busca, como los anteriores, sorprender con novedades, ya que sabemos de antemano que rendiremos pleitesía incondicional  a la voz de Tarja. El acierto es notable.


EMPAQUETANDO EL COLOR


El artwork merece una sección introductoria. Tiene el dudoso honor de ser considerado uno de los más feos lanzados del año. Pretende mostrar visualmente el significado del título del disco. Tarja en el centro, vestida como de “monje oscuro” está rodeada por unos cuantos “fieles” sentados que llevan sus ropas manchadas de colores (amarillos, rojos, azules, verdes). De fondo, solamente el  color rojo, intenso, excepto una esquina azul. Una cubierta de acetato protege la caja; está adornada con motivos de “tintura”, además de ser donde está el título y nombre de las canciones. 

Al principio me chocó mucho porque esta carátula se aleja de los típicos tonos lúgubres y góticos que imperan en este tipo de música, pero al comprender la metáfora visual va cobrando sentido el mensaje. Tarja es la alegoría de la oscuridad, absorbiendo todos los colores que hay a su alrededor. A mí en realidad me gusta, pero chirría ese rojo que casi desprende las retinas. Hablando de colores… podrían haberse repartido mucho mejor.


  
Al igual que hizo con su anterior trabajo, existen variantes de esta portada según la versión del disco que adquiramos. La que he descrito es la edición estándar, pero esa no es la que tengo yo. Mi ejemplar de edición especial tiene también el tamaño de una caja normal de CD, pero el diseño es como de un libro de tapa dura, con un libreto de 40 páginas con letras y muchas fotos diversas dedicadas a una Tarja de lo más “colorida” (literalmente)

Comprando el vinilo hay otra portada similar; comprando una caja especial con camiseta, poster, etcétera… pues otra portada.

Como curiosidad, señalar que las fotos se tomaron en la india, durante una gira de Tarja y su banda en el año 2011.



ILUMINANDO LOS COLORES
Idea constante y global: noto en las nuevas canciones un afán por mejorar la parte estrictamente musical, intentando que no sean un mero vehículo para el lucimiento de una voz que poco necesita esforzarse para llenar las canciones. 



1. VICTIM OF RITUAL


Con una base rítmica que homenajea el maravilloso “Bolero” de Ravel, y acompañada por un solo de oboe, empieza el primer tema con este corte místico. Tarja vuelve a lo grande, interpretando en esos tonos algo bajos para ser soprano, pero muy agradecidos por mi parte. El estribillo llega abruptamente, y con él toda la carga “heavymetalera”, una voz más lírica, más aguda pero sin cargar, simplemente brillante.

La canción sin necesitar de muchos elementos tiene gancho, es larga y completa. Es el primer single, con videoclip, una lucha de colores llamativa:






2. 500 LETTERS


Este tema es el más comercial de todo el disco, y en mi caso, el único que me entró a la primera. Su estructura es más cercana al pop, aunque paradójicamente es de los que presentan las guitarras más pesadas, incluyendo el único (y cortito) solo de guitarra eléctrica de todo el álbum. Como buen tema pegadizo, se basa en la melodía atrapante de estrofas y sobre todo estribillo. Tarja flexibiliza las notas como quiere en todo momento.

Será el segundo single y el videoclip está a puntito de caer, pero aún no se ha publicado. Mientras tanto, dejo enlazado un video del canal oficial de Tarja en Youtube que presenta todas las ediciones de Colours in the dark, esos cambios en diseño y contenido que ya he descrito.

(Esta canción suena de fondo)








3. LUCID DREAMER


Esta canción es la primera que trae un sonido fresco a lo escuchado en toda su discografía anterior. Una larga y emocional balada que, sin olvidar la parte de rock sinfónico, se centra más en destacar su parte central. Aquí el ritmo se corta, y hay un largo interludio musical muy ambiental, con algo de voz recitada, pero casi instrumental. Está cargada de efectos de sonido, incluyendo percusión de cristal, juguetes infantiles y hasta los balbuceos pregrabados de Naomi, la hija bebé de Tarja.


4. NEVER ENOUGH


Vuelve Tarja a los fueros en los que su voz choca con la tralla guitarrera más potente imaginable (siempre dentro de los límites del rock operístico). El gancho melódico es intermedio, aunque hay temas similares en el disco que se me antojan mejores. Su desastre es el final. Termina la canción con una excesiva parte instrumental cada vez más ruidosa, disonante hasta el hastío, repitiendo hasta la saciedad el mismo riff de guitarra mientras Tarja hace gorgoritos. Sencillamente, es pesadísima de aguantar al completo.

Existe un videoclip que no lo es del todo en realidad, sino un lyric video (trae las letras). Se lanzó hace varios meses para presentar el álbum.








5. MYSTIQUE VOYAGE

Mi mente se inunda de mucha información que transmitir sobre  esta pieza:

- Lo primero, que es la única en que Tarja asume en solitario la tarea de composición de letra y música.

- Es también el único tema en que toca el piano (lo echo de menos, en su anterior disco Tarja era más constante demostrando su valía como músico además de cantante).

- El tema es otra balada de medio tiempo con más de siete minutos de duración. Recupera los aires cinematográficos de hace dos discos, con efectos marinos, gaviotas… mucho ambiente. La voz es un regalo en todo momento, pero sin aplastar la música.

- La letra es políglota, escrita en diferentes idiomas. Título en francés, estrofas en inglés, estribillos en español y hasta un interludio en suomi. Sobre el tratamiento de nuestro idioma, de todo puedo decir. Su entrañable acento no me ayudaba a entender nada hasta que leí las letras, pero alabo su esfuerzo. Lo malo son los errores gramaticales y los sinsentidos: “zarpa el barco al llamado de mar” o “al amar espera la tormenta”. Tarja tiene un marido argentino, por tanto hispanoparlante, podría haberle pedido una pequeña revisión final.

A pesar del español flojo, es una de las mejores canciones que Tarja ha creado jamás como solista. Preciosa como poco. Creo que a veces no necesita tanto asesoramiento externo con compositores y músicos para destacar su calidad en baladas épicas como esta.



6. DARKNESS


De un tema con autoría total de Tarja pasamos a otro que es todo lo contrario, una versión de este título compuesto por Peter Gabriel.

Es muy llamativa, mejor que otros covers que Tarja ha osado interpretar en discos anteriores. La original está compuesta con muchos toques de inquietante oscuridad, haciendo honor al título. Casi se traslucen toques industriales, está cantada casi en susurros y con un par de extractos más melodiosos. Tarja y su banda respetan bastante la sensación de desasosiego que transmite el tema original, pero intensificando tanto la parte rockera como la potencia en la voz de la finlandesa. En esta ocasión, prescinde del tono operístico, ilustrándonos incluso con unos graves en el estribillo que casi la hacen parecer otra persona, o que la voz está editada.

La canción no es fácil de digerir, como tampoco lo es la original, pero se ha hecho un buen trabajo con ella.




7. DELIVERANCE

Tres “E”: Espectacular. Épica. Encantadora. Siguiendo la estela del tercer y quinto temas, volvemos a rebasar los siete minutos de duración para disfrutar de un majestuoso viaje conducido por una Tarja esplendorosa, limpia en todo momento pero que vuelve a acentuar la potencia en los momentos más intensos (estribillos, como siempre). Es momento para enamorarse de nuevo de su voz. La programación también es muy emotiva, intercalando la parte eléctrica habitual con la cinemática y la clásica orquestal, en la que destaca por primera vez el violonchelo. 



8. NEVERLIGHT


Dentro de los diferentes patrones de temas en este trabajo, este recupera el opera metal puro y duro. Es directo y fuerte, con letras serias, muy serias. Empieza, continúa y termina con el protagonismo casi total de guitarra, bajo, batería y la voz de Tarja, que en el estribillo es en el momento en el que a un servidor más le emociona de todo el disco. Unas salpicaduras de producción orquestal son las únicas que se atreven a intercalarse.

No podría asegurar si es el mejor de todos, pero es el que yo más escucho, mi preferido por motivos totalmente subjetivos: por ser contundente, y demostrarme que esta voz siempre se ha adaptado a música más fuerte que aquella para la que fue entrenada.



9. UNTIL SILENCE


La letra del penúltimo corte contiene la expresión que titula el disco. Es una balada más tranquila que todo el resto de temas, con una cadencia a medias entre anhelante y esperanzada, gracias a la producción suave. No se evita una pequeña catarsis final: Tarja sube un poquito las octavas y se suma la instrumentación más orgánica.

Recuerda a las que cantaba para su anterior grupo, pero no resulta una copia de aquellas.






10. MEDUSA


No me gusta mucho. Por desgracia para mí, es la canción que cierra el disco (físico) y no me deja muy buena sensación.

La introducción y la parte instrumental sí tienen cierto atractivo, regalando al oyente dosis étnicas gracias al duduk (flauta indígena) Cuando ya toca interpretar la canción, esta no despunta nunca. Tarja, contenida otra vez, no deja de cantar bien, y la acompaña en dueto Justin Furstenfeld, que es el cantante del grupo americano de rock Blue October. La poca fuerza en la composición de las estrofas no ayuda a sus voces. La canción arranca y frena constantemente, no es rápida, pero no presenta la suficiente intensidad emocional como para emocionar tal y como hacen las baladas.

Yo le hubiese agradecido una parte más rápida en algún momento de sus largos ocho minutos.



Extra: INTO THE SUN


Comentaba antes las diferencias estilísticas entre edición estándar y especial. No es esa la única excusa para pagar más. La edición especial, aparte de tener más fotos y ser materialmente más resistente, contiene un código alfanumérico. Al introducirlo en la página web oficial del disco, se activa la descarga gratis de este tema extra en formato mp3.

Cuando rescatamos esta perla, resulta que contiene un hermoso colchón orquestal, con producción de corte clásico, diseñados para que la luz vocal de Tarja brille en un baladón perfectamente destinado a ella y solo a ella.




APENAS DIFUMINANDO EL COLOR

Creo que no estoy equivocado al creer que Tarja sigue progresando en su andadura creativa. Su último trabajo es tan interesante como el anterior. Más colorido en la música, casi tanto como en el título. Colores musicales más nítidos a veces, algo más opacos otras. Presenta detalles y elementos novedosos a lo ya conocido, sin dejar de acentuar tanto su mitad clásica como su mitad metalera. Casi siempre acierta, y las pequeñas taras tienen la función de destacar todo lo demás.

Tarja va algo despacio en su evolución musical, pero nunca retrocede, que es lo relevante. En realidad no importa tanto cuando llegue a la meta.

19 oct. 2013

MELODÍAS NEBULOSAS EN EL PARAÍSO


Imaginemos que nos invitan a un selecto club nocturno preparado para celebrar un ritual pagano. Una sala pequeña se asemeja a la estancia de una mansión gótica abandonada. Las paredes están adornadas con telones rojos y paneles que recrean la naturaleza más pura y menos devastada por el ser humano. Esculturas a lo largo de la sala representan dioses mitológicos a los que hacer ofrendas, y las pinturas al otro lado de la sala nos muestran escenas de las más emocionantes leyendas celtas. La luz es artificial pero ilumina igual que el sol reflejado en la luna. Los asistentes no son numerosos pero sí fieles, vestidos unos de negro, otros de blanco, otros de colores llamativos. Estética gótica y punk de los años 80, cuero negro con crestas de colores; o retrotraída en el tiempo para mostrarnos vestidos de corte victoriano, con diademas regias y otros complementos sacados de la literatura fantástica. Si existiera un lugar que reuniese tal amalgama de culturas, la música que bañaría esa estampa sería seguramente la de Faith and The Muse.





WILLIAM Y SU MUSA MONICA



Monica Richards y William Faith son los dos músicos, cantantes y compositores estadounidenses detrás de este proyecto cuyo propio nombre les relaciona mutuamente, al igual que ellos complementan sus talentos para dar forma al arte musical en un poliedro de numerosas caras.



Se conocieron a principios de los años 90, en los ambientes y clubes especializados en la subcultura gótica y punk estadounidenses, pero por entonces ambos ya llevaban desde la década anterior participando en diversas bandas de este tipo. William había sido miembro de formaciones llamadas Christian Death, Shadow Project, y Mephisto Walz, mientras que Monica se dedicó a cantar desde muy joven, especialmente en un grupo llamado Strange Boutique.

Ambos decidieron empezar un proyecto desde cero, aparcando otras posibles o presentes alternativas. Establecieron el núcleo creativo de Faith and The Muse en Los Angeles. A la atracción por el rock gótico que empaparon sus formaciones musicales, decidieron componer también otros temas que aportasen variedad, tales como guiños celtas o temas lentos, sutiles, con teclados o sintetizadores como base.

¿A quienes recuerdan? Sobre todo a Dead Can Dance y otras bandas etéreas como Cocteau Twins, pero también a Bauhaus, Joy Division o The Sisters of Mercy, acentuando (según mi criterio) la parte rockera de sus influencias y filtrando algunas piezas del folclore celta europeo.

Es una de esas bandas que aunque haya permanecido en un segundo (o tercer, o cuarto) plano, sorprende por su esmerado trabajo, muchísimo más que la mayoría de superventas, pero así es este mundo.

Su buen hacer trasciende lo musical. Monica es una artista visual, ya sea pintando cuidadas acuarelas para adornar las portadas de sus discos, o realizando arte visual digital, también para adornar las imágenes que inevitablemente se evocan cuando se escuchan las canciones que acompañan. Así que mejor hacerlas hermosas.

Son dos personas comprometidas con el ecologismo, vegetarianos, que han aplicado la permacultura: la integración lo máximo posible del paisaje natural en la vivienda propia, ahorrando recursos y minimizando residuos… lo que viene a sonar mejor como vivienda sostenible.

En lo estrictamente musical, han publicado cinco álbumes a lo largo de su carrera: Elyria (1994), Annwyn, Beneath the Waves (1996), Evidence of Heaven (1999), The Burning Season (2003) y : ankoku butoh : (2009) más el directo/rarezas Vera Causa (2001).

Por desgracia, pasó con este dúo como con muchos otros. Monica y William tenían una relación sentimental que acabó, y con ella el grupo también parece muerto desde hace unos pocos años, aunque no se ha hecho oficial aún.

William ahora lidera una enésima formación, The Bellwether Syndicate.

Por su parte, Monica ya sacó un disco en solitario llamado Infrawarrior en 2006. Ahora que ya camina exclusivamente por su cuenta, sigue grabando música: el disco Naiades (2012) y otro que está a puntito de lanzar a finales de este año: Kindred. Me hace ilusión contar que he intercambiado algunos correos electrónicos con ella, y es una mujer muy agradecida y generosa con sus seguidores. Como es una artista independiente al cien por cien, pide humildemente a través de su web que donemos la cantidad de dinero que creamos conveniente, a través de Paypal, para ella poder seguir financiando su carrera musical. A cambio, la propia Monica nos adelanta canciones en mp3 y nos regalará  ediciones especiales de su último disco (con más arte visual) a los fans que la hayamos apoyado económicamente.




EL VIAJE MUSICAL A ANNWYN





Recuperemos a William Faith y quedémonos en el segundo de los trabajos que hizo junto a Monica Richards, para mí, el mejor dentro de una discografía de por sí impecable.

Es un trabajo ligeramente conceptual basado en la mitología galesa, puesto que el propio Annwyn que lo titula es una de las variaciones del nombre galés empleado para referirse al paraíso de la eterna juventud.
La portada, basada en el estilo visual de Gustav Klimt, evoca esa recreación bucólica, aunque algo inquietante, de Annwyn. Animales pacíficos (un caballo, un gato, peces) coexisten con dos ninfas, la pelirroja inspirada (por lo que parece) en la propia Monica, que es la autora del dibujo, como ya comenté. También hay una cruz gaélica que ya estaba en la carátula de su primer disco.

Todas las letras están impresas en el interior, y las encabeza alguna cita célebre: anónimas o de diferentes eras.

[Siento no poner en esta ocasión enlaces a las canciones. No he encontrado ningún canal oficial para el grupo en Youtube, aunque existen videos particulares de todos sus temas. El disco no está en plataformas musicales como Spotify. Otras alternativas no me parecen correctas.]



1. ANNWYN, BENEATH THE WAVES

El tema que titula el trabajo al completo podría suponerse, por su temática, una canción ligera, ambiental y luminosa, pero no es así. Resulta una larga composición de puro goth rock, que va creciendo en ritmo progresivamente. Las guitarras suenan a la vez densas y afiladas. La batería (que presupongo programada) varía de ritmos, ciclos a diferentes velocidades. La voz suntuosa de Monica no destaca quizá tanto como debería, pero interpreta unas líricas muy buenas, bastante complejas y retorcidas. En el fondo todo es no es más ni menos que un viaje desde los años 80 al confortable e intemporal Annwyn. 


2. THE SILVER CIRCLE
El tema empieza de nuevo con guitarras, aunque en este caso son acústicas y bastante veloces. Podemos notar ese crisol de referencias musicales, desde el rock gótico o post-punk hasta las percusiones folk. En los estribillos entran con fuerza las guitarras eléctricas y electrizantes. Buenísima.

3. CANTUS
Acentuando el aspecto más “ritualístico” de Faith and The Muse, tenemos este himno pagano. Tambores potentísimos, programaciones y teclados acompañan a la voz de Monica, que sin necesidad de elevar el tono, interpreta de manera espeluznantemente magnética las letras (podría ser en latín) de alguna danza digna de los más poderosos hechiceros tribales. Para mí, de las mejores canciones que hay en toda su discografía.

4. THE DREAM OF MACSEN
Tras la artillería pesada escuchada hasta ahora, este es un tema puramente ambiental, sustentado en programaciones que quedan en un término intermedio entre lo lúgubre y lo lumínico. La letra es su mayor parte recitada de manera inquietante por William al principio, mientras Monica aporta algunas estrofas melódicas.

5. FADE AND REMAIN
Voz femenina que juega entre lo casi susurrante y lo atmosférico, guitarras contenidas, crecimiento rítmico final… Así muestra sus armas, a medias, esta especie de melancólica balada.

6. ARIANHOD
Otro corte atmosférico, rápido y tribal, en este caso hay voz pero no letras, es instrumental, directo y breve, casi como si fuera un interludio. Dedicado nada menos que a Arianhod, hechicera clave de la mitología galesa.

7. BRANWEN SLAYNE
Es otra pieza que va de menos a más. Se oyen desde el principio notas monocordes de gaitas o similar hasta que todo estalla en una increíble explosión instrumental final. A destacar la poética letra cantada por Monica en inglés antiguo o galés medieval (no sé seguro), así como la superposición de voces cantando a la vez diferentes estrofas.

8. HOB Y DERRI DANDO
Adaptación de una pieza tradicional. Percusiones suaves manuales, campanillas y Monica con algunos coros: es suficiente para disfrutar de este cortito tema divertido y pegadizo.

9. CERNUNNOS
Cambio radical de estilo, aquí William vuelve a tomar las riendas de la recitación, sin embargo el estilo se acerca a lo industrial, con un ritmo casi marcial, y mucha dureza lírica y vocal al final. Rotunda y absoluta oscuridad.

10. THE HAND OF MAN
En todos los discos de Faith and The Muse, William se encarga a solas de cantar al menos una de las canciones, y suele ser de las mejores del disco correspondiente. En este caso su canción corresponde  a la vieja escuela de potente deathrock que tanto se oía hace dos o tres décadas. Su guitarra característica inunda al oyente, y la profunda voz del señor Faith nos desborda. Nos hace pensar que debería acompañar a su compañera más a menudo al micrófono, me encanta.

11. THE SEA ANGLER
Monica, acompañada por los lamentos de un piano y algunos efectos cinematográficos, vuelve a tomar el protagonismo absoluta en esta canción lenta y tristísima, sobre la trágica historia de un pescador y una sirena. La letra fue escrita por el poeta romántico alemán Johann Wolfgang von Goethe.

12. THE BIRDS OF RHIANNON
Más interludio que canción, cuesta describirla, pero sí nos evoca a pájaros en un paraíso soñado pero algo turbador. No obstante, Rhiannon es una diosa celta de la guerra.

13. RISE AND FORGET
La penúltima canción es la respuesta más rockera de Monica a la canción antes interpretada por William, y la que más me engancha a mí de todo el disco. Monica demuestra su versatilidad, sabiendo mutar de etérea a sensual y enérgica, sin necesidad de forzar al máximo sus cuerdas vocales. Es capaz de encarrilar un tema potente, donde las guitarras son dueñas y señoras del envolvente sonido.

14. APPARITION
Enlaza con la anterior, y supone una de las maneras más extrañas que conozco de acabar un disco. Toda la melodía anterior, expresada de una y otra manera, se desvanece de golpe. Nada de voces, todo son disonancias ruidosas, guitarras amenazantes y un golpe de efecto final, un corte abrupto de todo ritmo y sonido. La máquina del tiempo nos arroja desde el evocador Annwyn al gris presente. Con fuerza, sin piedad.

Al menos la diosa gaélica de la fortuna nos sonríe a los mortales, porque siempre tendremos acceso cuando decidamos emprender el viaje de nuevo…