14 feb. 2011

DE PASEO CON POLLY POR ENGLAND

Ha llegado uno de esos momentos especiales que acontecen cada dos o tres años, cuando Polly Jean Harvey saca un nuevo trabajo que derrumba cualquier idea o pequeño deseo de cómo pudiese ser, y eso es algo que siempre consigue con todo el mundo. Es más: cada  nuevo capítulo de su dossier discográfico gusta muchísimo, porque esta mujer tiene una facilidad de elaborar, con un par de ideas bien pensadas, unas composiciones de enorme potencial, únicas, personales, y lo más destacable: muy diferentes entre sí. Desde que se diese a conocer como mujer rockera salvaje ha pasado por el pop, la electrónica, la acústica, hasta llegar a las baladas pianísticas-sentimentales de su anterior disco (en solitario, porque aparte de su extensa discografía solista ha colaborado con el músico John Parish en dos trabajos muy… experimentales, dejémoslo ahí)

Bien. Hoy mismo sale a la venta Let England Shake… 



…y vaya nuevo giro que pega. No se parece en prácticamente nada de lo que haya hecho a lo largo de los años. Ha abandonado el rock, ha abandonado el piano, ha abandonado las melodías pegadizas (si es que alguna vez entró en ellas), ha abandonado las guitarritas “rascadas”… ¿se ha pasado pues a la música a capella, o de baile, o flamenca? Afortunadamente no. Veamos...

El disco tiene una temática concreta. Recordando que el siglo que hemos dejado atrás ha sido sin duda uno de los más crueles y sanguinarios de la historia, PJ Harvey se ha acordado de su país natal, Inglaterra, y a través de las canciones ha creado un recorrido histórico en el que recuerda las consecuencias trágicas de las guerras sobre sus terrenos y gentes. Una situación de dolor, pérdida, con vidas y tierras desoladas… pero también de paz y búsqueda de recuperar la esperanza. Es una dedicatoria orgullosa hacia su patria, pero sin patriotismo cerrado, sé que esta mujer siempre ha sido muy inteligente como para eso, pero aún así tenía yo ese temor.


El sonido es… muy “indie”, pero esa es una palabra demasiado abstracta y global. No es complicado musicalmente, de nuevo unos cuantos instrumentos en cada tema, y poco más. Nunca necesita fondos programados ni exceso de arreglos. Decía que ha abandonado toda su instrumentación anterior… pero no es cierto del todo. Realmente lo que ha hecho ha sido fusionar muchos de sus anteriores sonidos, pero reciclándolos para sonar de manera distinta. El nuevo instrumento que PJ Harvey ha perfeccionado esta vez, y que sirve como carril conductor de muchas de las canciones, es el autoarpa, que aprendió durante sus últimas giras, y que suena a algo parecido a una guitarra suave. Tiene mi aprobación su sonido, otorga el toque perfecto a lo que quieren transmitir las nuevas canciones.

El disco es bastante pausado, pero no hay apenas baladas ni tampoco se desboca en ningún momento hacia el rock. Y no podría decir si suena moderno o antiguo, por su tema de guerra más bien se queda en algo atemporal. La primera canción, llamada igual que el disco, la presentó hace tiempo en un programa de televisión. Únicamente estaban ella y su nuevo instrumento.




En el disco cambia bastante esta canción, es más larga y el soniquete de fondo cantado se sustituye por una melodía musical. Me quedo con ambas versiones.

Es curiosa también la nueva indumentaria de PJ para las fotos promocionales, vestida de negro y con plumas negras de cuervo… daré por sentado que es una metáfora de muerte, luto y guerra.

A finales del año pasado o principios de este se filtró otra de las canciones del disco, Written On The Forehead. Muy rara, pero me llamó la atención positivamente. Bien dirigida musicalmente, coros góspel, una voz más aguda de lo esperado, acercándose al falsete del disco anterior… es como muy “sureña”. Qué voluble es el talento de esta mujer.




La siguiente muestra por adelantado fue The Last Living Rose. Era la primera canción en la que hay “videoclip”, aunque en realidad son videomontajes con escenas de paisajes/escenas ingleses intercaladas con Polly cantando en una habitación. Se tiene previsto hacer un video así con todos los temas.



 
Este tema, aunque demasiado corto, es precioso, relajante aunque sea de ritmo bastante ágil. Desde las notas profundas de bajo hasta la voz más profunda que Harvey recupera, pasando por el saxofón a mitad de canción, todo queda de maravilla.

El segundo de los videos corresponde a The Words That Maketh Murder, que es el single presentación. Primero me pareció algo tonta (repetitiva, alegre) pero en cuanto dejé de estar tan sordo me encantó. Destaco el ritmo del autoarpa y los coros.


Las demás canciones son muy diversas y difíciles de clasificar y describir, aunque  existe un “alma” común presente en todas:

The Glorious Land me apasiona. Muy animada, las notas de guitarra suenan a bucle de ensoñación, y la combinación con la voz y coros es perfecta. Cada dos por tres suena la corneta llamado a la caballería (pensad en cualquier película bélica… pues ese sonido)

All and Everyone sí que es lenta, bastante oscura, conducida por una guitarra con fuerza pero triste.

On Battleship Hill desconcierta, por la lamentosa voz aguda, los vaivenes rítmicos y lo dispersa que parece cuando en realidad no hace más que crecer de principio a fin. Es terriblemente original.

England resulta una canción acústica ciertamente espeluznante, con aire “añejo”, organillo de fondo, voz que parece haber envejecido 30 años... es la que menos "me llega".

In The Dark Places recupera un poco las canciones rockeras, aunque suena muy tristón, creo que es el que más me emociona de todo el disco. El bajo profundo y la voz grave, alta y arrastrada son difíciles de olvidar.

Si la anterior recuerda al rock, Bitter Branches también lo hace, pero de manera distinta… folk moderno y cantado con ganas.

Sin embargo, Hanging In The Wire nos transporta a medias a su  penúltimo trabajo, el íntimo White Chalk. Es el único tema donde el piano toma más protagonismo, unas poquitas notas, unas gotas de percusión, voces destacadamente agudas… y no necesita más atmósfera para atrapar. 

La última, The Colour of The Earth sí que suena patriota. Cantada a dúo con Mick Harvey, poco tiene aparte de una guitarra de sencillos acordes con fuertes aires folk.



Por las críticas que leo ha postrado de nuevo a todo el mundo a sus pies, creo que con más unanimidad que nunca, y es que el disco es buenísimo, no tengo la más mínima duda. Las primeras veces que lo he escuchado no conseguía que el nuevo estilo conectase del todo conmigo, algo que anteriormente no me había pasado. Y me daba mucha rabia. Sentía un poco esa frustración que da cuando uno no entiende una película que sabe que es genial pero cuesta seguirle el hilo, o cuando tiene enfrente un cuadro abstracto que no te dice gran cosa por mucha metáfora visual que los demás encuentren. Como en general no es ni alegre, ni triste, ni rápido, ni lento, ni todo lo contrario, no sabía yo qué pensar de él… pero aseguro, por lo más sagrado de mi discografía “pjharviana”, que después de pillarle el punto, se convierte en uno de los mejores trabajos que podría haberse sacado de la manga. No sé en qué posición lo pondrá el tiempo dentro de su discografía, es rematadamente prontísimo para saberlo, pero yo apuesto que con los años se recordará como otro gran disco de esta completísima artista por la que mi admiración se va multiplicando con el tiempo (sin olvidar la parte de mérito que corresponde a sus músicos más o menos presentes en todos los discos: John Parish y Mick Harvey). Let England Shake es otra perla original e individualista. Cómo agradezco que en tiempos de escasez creativa me sigan sorprendiendo, sólo PJ Harvey con su versatilidad lo hace siempre. Ahora toca disfrutar indefinidamente del viaje en una noria de sensaciones.

3 comentarios:

  1. Pues vaya, ya era hora de ver lo nuevo de nuestra querida amiga. Al principio también me ha pasado como a tí, que no cogía del todo el puntillo al disco, pero escucha tras esucha me encanta es perfecto. Pienso que aunque eche de menos a la roquera PJ, y las locuras como mansize, siempre es bueno que un artista sepa reinventarse y hacer cosas nuevas y no caer en la monotonía de componer siempre de forma igual.
    Sin embargo si que conecte rapidamente con dos canciones, la de glorious land, que ya te lo había dicho y últimamente la de the words that maketh murder. Y por qué? por el arpa, esas canciones me gustan por la melodía del arpa y en the glorious land también la guitarra, dos canciones que me hipnotizan.
    Me ha encantado como no tu análisis del disco!, y como estoy en mis días libres me parece que me voy a hinchar a escuchar a Pj Harvey, como debe ser jeje!

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  2. La verdad es que sí, ese tipo de arpa tiene un sonido que casi llena del todo las canciones. Yo también me he enganchado a la de Words... es tan animada que se pega. Aunque siempre me suelen seducir más las serias, duras, tristes, rápidas o contundentes, y ahí ganan On Battleship Fields y la de In The Dark Places, qué bonitas. En fin, que este disco es posible que me acabe encantando más que el anterior, con lo difícil que parecía.

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  3. Hoy estaba intentando aparcando en el plena Valencia a la hora de la salida de colegios jajaj, y le he dado la vuelta entera en el disco, he he dado cuenta que he estado cuarenta minutos dando vueltas... , fíjate. Así he podido ir sacando nuevas conclusiones sobre el disco, he descubierto que una de las cosas que me está gustando de este disco son los arreglos musicales, esos pequeños detalles como las arpas, las suaves y guitarras, el piano en on battleship hill minuto 2.16... Y bueno por cierto esta última canción me ha enganchado también, eso sí de nuevo cuando ya nos volvíamos a casa las dos, me ha dicho, hija mía cada vez escuchas cosas más raras... en fín!

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